Presentación de diapositivas

Del mar protegido
al lujo consciente

Cuando la ciencia
le devuelve algo
al mar.

En 2019, Agromar del Pacífico en alianza con Inkaterra inició un proyecto que nunca antes se había intentado en el país, Perlas de Cabo Blanco: cultivar perlas en arrecifes artificiales, protegiendo la biodiversidad marina del Pacifico Tropical Peruano, al mismo tiempo que se cultivan las ostras perleras nativas.

Se estableció una concesión marina de 100 hectáreas en Cabo Blanco, con el apoyo de Inkaterra Asociación (ITA). Hoy ese espacio forma parte de la Reserva Nacional Mar Tropical de Grau — el ecosistema marino protegido más importante del Perú.

Este proyecto se convirtió en el primer arrecife artificial perlícola del Perú, con un doble propósito que lo hace único en el mundo: producción sostenible de perlas y regeneración activa de biodiversidad marina.

El lujo puede nacer del respeto. La belleza puede cultivarse sin destruir

Cultivando el Mar

"El mar de Cabo Blanco es único en el mundo. Justo aquí confluyen corrientes que generan el ecosistema ideal para la multiplicación de distintas especies. Las conchas perleras siempre han estado aquí solo que antes nadie les había dado bola."


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Desde el año 2017, Fernando Fernandini (Director del Proyecto Perlas de Cabo Blanco) lideró los primeros experimentos de cultivo de ostra en las costas de Cabo Blanco — en alianza con el oceanólogo mexicano Dr. Mario Monteforte, referente mundial en perlicultura del Pacífico. El resultado fue publicado en investigación científica y demostró algo extraordinario: la factibilidad de impulsar granjas perleras en el Perú.

A lo largo del tiempo del proyecto, se ha logrado desarrollar las técnicas de cultivo y la calidad de las ostras perleras producidas, la cual demanda entre 2 a 3 años de cultivo para transformarse en joyas.

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El Arrecife que crea vida

En 2025 desarrollamos un arrecife artificial diseñado para regenerar el ecosistema marino.

Su estructura crea refugios naturales y superficies donde la vida puede asentarse y crecer. Ubicado en un área protegida, este espacio permite que la biodiversidad se desarrolle sin presión extractiva.

Sobre él se integran una estructura que alberga las jaulas para el cultivo de conchas perleras, que de forma natural atraen aún más vida, potenciando el equilibrio del entorno.

El resultado es un sistema que se activa a sí mismo: más biodiversidad, un cultivo más eficiente y un origen sostenible para cada perla.

Donde el mar, las manos y el diseño se vuelven uno.

No son mano de obra.
Son protagonistas.

Cuando las primeras perlas comenzaron a cultivarse en el arrecife de Cabo Blanco, surgió una pregunta natural: ¿quién les daría forma? La respuesta estaba en la misma comunidad.

Las mujeres de Cabo Blanco aprendieron a trabajar la plata, a engastar perlas, a crear piezas que antes solo existían en talleres de Lima o en el extranjero. No fue un proceso sencillo — requirió múltiples adaptaciones culturales y sociales, paciencia y una determinación que define el carácter de la asociación.

La Asociación de Mujeres Artesanas "Madre Perla de Cabo Blanco" es una realidad consolidada: taller propio implementado, capacitaciones constantes y participación en ferias a nivel nacional.

Cada joya es el símbolo de horas de trabajo de mujeres comprometidas con una causa que genera sostenibilidad económica para ellas y para toda su comunidad.

EMPODERAMIENTO

FEMENINO

Las artesanas participan activamente en la cadena de valor, generando ingresos propios y sostenibles para sus familias en Cabo Blanco.

CAPACITACIÓN

TÉCNICA

Formación en joyería en plata, trabajo con perlas y nácar, técnicas contemporáneas aplicadas con identidad artesanal propia.

IDENTIDAD COMUNITARIA

El oficio fortalece el tejido social de Cabo Blanco. Cada pieza es también un acto de orgullo territorial y cultural.

Diseñadora de joyas

CAROLINA YAGI

Con más de 15 años de experiencia en diseño y elaboración de joyas, Carolina Yagi ha desarrollado una trayectoria que une oficio, diseño y trabajo colaborativo. Fundadora de su propia marca, ha participado activamente en la capacitación de artesanas locales, impulsando el valor del trabajo hecho a mano y la preservación del oficio de la joyería. Además, colaboró en la implementación y equipamiento del taller de joyería en Cabo Blanco.

Su trabajo explora la relación entre territorio, materia y memoria. Creando piezas que buscan reinterpretar técnicas y elementos tradicionales desde una mirada contemporánea.

En Cabo Blanco encontró algo que transformó también su práctica como diseñadora: mujeres con una profunda vocación, un mar extraordinario y perlas que, hasta entonces, no habían sido llevadas a la joyería de autor en el Perú. De ese encuentro nace la colección 2026, una propuesta que conecta identidad, comunidad y creación contemporánea.

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Memoria de Origen

La colección 2026 de Perlas de Cabo Blanco es el resultado de un proceso que tardó años en madurar. Carolina Yagi tomó las perlas cultivadas por Perlas de Cabo Blanco y las puso en manos de las artesanas de la Asociación Madre Perla, quienes las trabajaron en plata bajo su guía creativa.

El diseño está inspirado en el mar, la fauna marina y el territorio de Cabo Blanco. Las texturas del fondo oceánico, las formas orgánicas de las conchas, los movimientos de las corrientes — todo se traduce en piezas que son contemporáneas sin perder su raíz.

Cada pieza existe en dos versiones — plata 950 y bronce — para que el acceso al lujo consciente sea posible en diferentes momentos de vida. Porque el lujo que defiende esta marca no se mide por el precio. Se mide por lo que representa.

¿Lista para
llevar el mar contigo?

Cada pieza que eliges sostiene un arrecife, fortalece a una artesana y honra el trabajo de Carolina Yagi. Eso no se vende en ningún otro lugar del mundo.

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